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¿Calentamiento global o enfriamiento individual?

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Antes que nada, tómense 5 minutos para entrar en tema viendo este video:

Personalmente no estoy 100% de acuerdo con la teoría de calentamiento global por efecto de gases de invernadero, pero tampoco estoy en contra de ella. Sencillamente no estoy muy seguro, creo que aún hay pocos datos.  De lo que si estoy seguro es de que las medidas que proponen quienes defienden esta teoría son súmamente necesarias por estas razones:

  • aún sin calentamiento estamos dañando nuestro ambiente y perjudicando a las generaciones futuras
  • los recursos energéticos son cada vez más escasos y es necesario racionalizar
  • existe un grado de probabilidad bastante razonable de que la teoría sea cierta. La correlación entre gases de efecto invernadero y el alza de las temperaturas es evidente, aunque no necesariamente implica causalidad… 

Miguel Martínez Soler
FUENTE: YouTube
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Written by miguelio

octubre 5, 2008 at 8:50 pm

Un pálido punto azul

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Una de las reflexiones que me hicieron girar 180º mis puntos de vista sobra la vida, sobre la gente, sobre el tiempo, sobre la importancia de las cosas. Carl Sagan nos muestra la fragilidad humana en un discurso brillante. El nexo perfecto entre el arte y la ciencia.

Les presento un video y el texto correspondiente a continuación. El texto difiere ligeramente porque se trata de mi traducción, para mi gusto un poco más fiel al original en inglés.

En 1990, cuando el Voyager 2 dejó Neptuno y se dispuso a salir del sistema solar, giró para tomar la última foto de la tierra, entonces, pudimos ver la imagen más lejana de nuestro planeta, a 6.000 millones de kilómetros.

Desde este mirador distante,
podría parecer que la Tierra
no posee ningún interés particular;
pero para nosotros es diferente.
Considera de nuevo este punto.
Lo que está en ese punto es nuestro hogar,
somos nosotros.

En él se encuentran todos los que amas,
todos los que conoces,
todas las personas de las que alguna vez haz oido hablar,
todos los seres humanos,
sean quienes fueran,
que han vivido sus vidas.

La suma de nuestra felicidad y sufrimiento,
miles de religiones seguras de si mismas,
ideologías y doctrinas económicas,
cada cazador y recolector,
cada heroe y cada cobarde,
cada creador y destructor de civilizaciones,
cada rey y campesino,
cada pareja de enamorados,
cada madre y cada padre,
niños esperanzados,
inventores y exploradores,
cada formador de moral,
cada político corrupto,
cada superestrella,
cada lider supremo,
cada santo y pecador
en la historia de nuestra especie vivió allí,
en una mota de polvo
suspendida en un rayo de sol.

La Tierra es un escenario muy pequeño en el inmenso teatro cósmico.
Piensa en los ríos de sangre derramados por todos esos generales y emperadores,
para que, en la gloria y el triunfo,
pudieran convertirse en amos momentaneos
de la fracción de un punto.
Piensa en las crueldades sin fin
propinadas por los habitantes de una esquina de este pixel
en los apenas distinguibles habitantes de alguna otra esquina,
qué frecuentes sus malentendidos,
qué ansiosos por matarse unos a otros,
qué ferviente su odio.

Nuestras posturas,
nuestra importancia imaginaria,
el engaño de poseer alguna posición privilegiada en el universo,
son desafiados por este punto pálido de luz.
Nuestro planeta es una mota solitaria
en la gran oscuridad cósmica que nos envuelve.
En nuestra oscuridad,
en toda esta vastedad
no hay una pista que indique
que de algún lugar vendra la ayuda necesaria
para salvarnos de nosotros mismos.

La Tierra es el único mundo conocido hasta el momento para abrigar la vida.
No hay otro lugar, al menos en un futuro cercano,
al cual nuestras especies podrían migrar.

Visitar, sí.
Establecerse, aún no.
Nos guste o no, por el momento
la Tierra es el lugar donde estamos.
Se ha dicho que la astronomía
es una experiencia humillante y formadora del caracter.
Quizás no haya mejor demostración
de la estupidez de la vandidad humana
que esta imágen distante de nuestro mundo diminuto.

Para mi, esto remarca nuestra responsabilidad
de tratarnos más amablemente unos a otros
y de preservar y cuidar este débil punto azulado,
el único hogar que hemos conocido.

Carl Sagan
(1934-1996)