Libros digitales: ¿la muerte del papel?
Ya hace varios años que es posible leer libros digitales en la computadora, típicamente en formato pdf. Sin embargo, cada vez que veo que voy a necesitar consultar asiduamente el contenido de algun libro que tengo cargado en la PC, lo imprimo en papel. ¿Por qué? ¡Porque es mucho más cómodo!
Isaac Asimov explica en uno de sus cuentos que el libro, tal y cual lo conocemos, es una tecnología muy difícil de superar. Para fundamentar su pensamiento enumera todas las bondades del libro impreso en papel que no presentan las versiones digitales y que son difíciles de implementar por computadoras. Algunas de estas ventajas son (puede que esté poniendo algunas de mi propia cosecha):
- Con sólo presionar el dedo pulgar contra las páginas y deslizarlas se puede hacer un barrido del libro a la velocidad deseada y parar en el punto justo en que aparece una sección interesante.
- Intercalando los dedos entre las páginas es posible leer simultaneamente varias partes del libro y compararlas, cambiando rápidamente de unas a otras.
- Para quienes estudian con libros y no tienen ese prejuicio de que escribir en ellos es un sacrilegio, existe la posibilidad de hacer anotaciones; subrayar textos; incluso en distintos colores; dejar o pegar papeles con información adicional y muchas otras cosas más… El único límite lo fija la creatividad.
- Si se quiere marcar un punto en el libro para volver más adelante puede dejarse un señalador. Si no se dispone de uno, se puede doblar la punta de la página. Incluso se puede elegir que punta doblar y hacia que lado para indicar el lugar del libro en que aparece la frase o el contenido interesante. Además, ¡cosa rara que no se tenga un señalador! ¡Casi cualquier cosa sirve para tal fin!

eBook de HP en desarrollo
- Los libros se guardan en el mundo real. Si quiero volver a leer uno, muchas veces es más fácil recordar su lugar que buscarlo en una carpeta, cuenta de e-mail, sitio de internet, etc. Si quiero prestárselo a alguien, se lo doy en la mano y el nuevo lector no tiene que preocuparse de bajar el Adobe Reader, o cómo abrir los archivos .chm, djvu, doc, docx, html, etc.
- Las páginas de los libros, salvo algunas ediciones para el olvido, tienen el tamaño de página justo y necesario para ser leidos correctamente. Desgraciadamente el tamaño de mi monitor es siempre el mismo, y lo mismo pasa con el tamaño de cualquier e-book que salga al mercado.
- Y por supuesto debemos mencionar esa cosa mágica que tienen los libros impresos; el olor al papel nuevo o el de aquellos viejos y amarillentos; el contacto físico al sostenerlos que parece comunicarnos más con su contenido…
- La ventaja principal es la capacidad de búsqueda. Si quiero buscar la pagina en que se habla de la guerra de los cien años en un libro de historia pongo “guerra de los cien años”, presiono el botón de buscar y seguidamente estoy exactamente en esa página leyendo. Si no encuentro exactamente eso puedo probar con otras alternativas, como buscar menos palabras. En un libro en papel en cambio, no me queda otra alternativa que la de buscar visualmente la frase que me interesa mientras voy leyendo a vuelo de pájaro por la zona en que creo que podría encontrarla. Por supuesto, puedo fallar.
- Muchas veces ni siquiera recordamos en que libro leímos algo. También podemos realizar la búsqueda automática en este caso, consultando en todos nuestros libros, si bien esta demora un poco más.
- Una ventaja muy clara es el espacio. Los libros impresos ocupan mucho lugar. Los libros digitalizados apenas unos megabytes en el disco rígido.
- Los libros digitales pueden contener cientos de miles de links, todos los que se requiera. Si se consulta el índice de contenidos de un libro cualquiera se hace clic en el tema deseado y automáticamente se pasa a la página del libro en que empieza el mismo.

- Tiene capacidades multimedia. Se puede agregar videos, música, entrevistas; incluso se podrían ingresar pequeñas aplicaciones. Imagínen un libro de física que en una de sus páginas permitiera hacer experimentos como los de algunas páginas de internet.
- La información digital se taggea, si me permiten el término; se etiqueta. Un mismo libro puede tener muchas etiquetas que lo definen y lo hacen parecido a otros libros muy diversos en diversos sentidos. Por ejemplo, un manual de ingeniería en petroleo, es similar a todos los manuales, en tanto es un manual; pero a la vez es similar a todos los libros de ingeniería de petroleo, en tanto todos ellos hablan de la misma disciplina. Esta forma de organizar la información es mucho más eficiente que los catálogos jerarquicos de las bibliotecas. Por ejemplo, en la biblioteca de mi facultad había una forma fácil de encontrar todos los libros de ingeniería, estaban todos en una categoría, pero no había forma de encontrar todos los manuales, o todos los que aplicaran una determinada técnica matemática; no tenían etiquetas; no estaban taggeados.

yo soy de la vieja escuela, no me hallo friendome los ojos en un ordenador para leer la version on line de crimen y castigo…..por cierto mi nick en msn es cosmopolita jajaja….. algo en comun hay…un saludo
Rurouni Abi
Octubre 21, 2008 a 9:25 pm
Justamente, opino lo mismo, por eso digo que cuando se que voy a leer un libro entero lo imprimo primero. Es horrible pasarse horas sentado frente a la pantalla leyendo paginas y páginas, moviéndolas con clics del mouse.
Sin embargo para otras aplicaciones puede ser útil tener versiones digitales, sobre todo para libros de consulta como manuales, diccionarios, tratados, libros de texto universitario, etc. donde la capacidad de hacer búsquedas rápidas tiene mayor peso.
Saludos!
miguelio
Octubre 21, 2008 a 9:34 pm
Miguelio, aunque yo sí me quemo los ojillos leyendo libros enteros en el monitor y en mi mini monitor de mi antigua pero resistente iPAQ, tengo una biblioteca de libros en soporte tradicional de la que estoy más que orgullosa (aunque me obligue a vivir en un departamento más grande del que puedo, en realidad, pagar!).
Muy bueno el listado que has recuperado.
Ya veremos lo que nos depara el futuro.
Slds!
Daniela
Octubre 22, 2008 a 9:30 am
Gracias Daniela. Yo también estoy orgulloso de mis libros impresos.
miguelio
Octubre 22, 2008 a 10:34 am